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No hace falta señalar que la principal preocupación de cualquier padre es garantizar que su hijo esté protegido y se desarrolle en plenitud. Por ello, sometemos muchas veces a los bebés a todo tipo de controles, incluyendo los recurrentes monitores de bebés, que permiten recibir información en tiempo real desde la habitación del niño. Precisamente por ello, más de un padre sentirá un escalofrío solo con pensar que este dispositivo pueda ser ‘hackeado’. Por desgracia, es técnicamente posible acceder a un monitor de bebé de manera remota.

El único requisito necesario para que nuestro monitor de bebé sea ‘hackeado’ es que esté conectado a Internet. Tradicionalmente, este dispositivo no se ha servido de la red para hacer llegar la información pertinente a los padres. Con el desarrollo tecnológico y la aparición de aplicaciones móviles, la mayoría de los monitores se conectan a Internet. Esta es la vía por la cual los ciberdelincuentes pueden acceder a los dispositivos e interferir de algún modo en su funcionamiento. Generalmente, este tipo de ataques buscan obtener información sobre el hogar o la familia, pero la casuística es mucho más variada.

Por ejemplo, determinados delincuentes intentan acceder al vídeo filmado por los monitores infantiles por simple ‘voyeurismo’, esto es, porque desean observar el día a día de una familia. Se trata de un perfil delictivo con marcado trasfondo psicológico, por lo que estos piratas pueden editar o compartir posteriormente el contenido captado de manera ilícita. Lógicamente, la amenaza más grave es la de aquellos criminales que utilizan estas imágenes para amenazar o extorsionar a los padres. De igual modo, algunos delincuentes se sirven de las imágenes captadas por los monitores para planear allanamientos de viviendas.

Afortunadamente, el número de casos denunciados no es alarmante y los padres pueden aplicar diferentes medidas para evitarlos. Lo primero es comprobar que el dispositivo en cuestión está actualizado, especialmente en lo concerniente a sus sistemas de seguridad. Otra pauta básica es la de establecer conexiones únicamente en redes locales, deshabilitando la función de ‘conexión a Internet’. El alcance de la red es, obviamente, menor, pero dado que los monitores suelen utilizar únicamente en la vivienda particular, esto no debería suponer ningún trastorno en su uso. La última recomendación es la de reforzar la seguridad de la red en general, utilizando, por ejemplo, una clave de acceso más compleja.