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Cada día que pasa se observa una mayor conciencia empresarial sobre la importancia de la ciberseguridad. Así, las compañías han empezado a introducir los cambios necesarios en sus dispositivos y redes para hacer frente a las crecientes amenazas virtuales. Esta prevención, sin embargo, puede quedarse en nada si la plantilla de las empresas no se toma igualmente en serio el asunto. Ya se trate de negligencias o de falta de conocimientos, tus empleados pueden dejar expuesto a tu negocio en línea. Te mostramos cómo evitarlo.

Aunque la variedad de ciberataques es tan amplia que no podemos prevenirlos todos, sí que hay determinados tipos de amenazas que se observan con mucha mayor frecuencia que el resto. El pishing y el envío de malwareserían dos de los riesgos más extendidos en la red. En el primer caso, el empleado permite (involuntariamente, se entiende) que un ciberdelincuente se haga con datos muy sensibles de la empresa. Uno de los canales más habituales para llevar a cabo este ataque es el envío de correos electrónicos fraudulentos. En ellos, los hackerscamuflan su identidad y solicitan información con diferentes pretextos.

Por supuesto, la mayoría de los correos electrónicos de pishing resultan fácilmente identificables, ya presenten un asunto muy confuso o una dirección de correo electrónico del remitente igualmente sospechosa. Otras veces, no obstante, los delincuentes consiguen que sus mensajes emulen a la perfección los de otras empresas (por ejemplo, las que suministran algún servicio o producto a la nuestra). Se han registrado muchos casos de empleados que han sido engañados de este modo (y muchos altos directivos). También el envío de malware se realiza con este procedimiento.

Claro que neutralizar las amenazas en la oficina es, incluso, relativamente sencillo. Pero, ¿qué ocurre con los datos corporativos que los trabajadores manejan fuera de las instalaciones? Cuando los empleados manejan información de la empresa a través de su teléfono móvil, los riesgos se multiplican. Por ejemplo, si hacen uso de una red Wi-Fi pública, resulta muy poco aconsejable que se dediquen a enviar archivos y demás material de su compañía. La mayoría de redes públicas no destacan precisamente por su seguridad y basta con que algún hacker acceda al dispositivo del empleado para tener acceso también a los datos de la empresa.

En resumidas cuentas, los empleados exponen la actividad de la empresa en la red con gran facilidad y es responsabilidad de los líderes detectar los fallos y procurar su eliminación en el futuro. No sorprende que muchas compañías estén optando por cursos de formación en sus propias instalaciones para que toda la plantilla adquiera las nociones básicas para una navegación segura.

Protege tu proyecto empresarial con las recomendaciones que te iremos mostrando en el blog.