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El departamento de informática no ha dejado de ganar protagonismo en el organigrama de las empresas en los últimos años y, como no podía ser de otro modo, también ha tenido que adaptarse a los nuevos desafíos en la red. La ciberseguridad ha desplazado a otras tareas informáticas en la lista de prioridades para las empresas pero, ¿son conscientes el resto de empleados de esta realidad? ¿Conocen a los responsables de la seguridad en línea de la empresa y saben cómo trabajan?

La Universidad de Phoenix ha respondido a estas cuestiones mediante un estudio que ha confirmado el alto grado de desconocimiento sobre la labor de los profesionales de la ciberseguridad. El 20% de los estadounidenses en edad adulta ni siquiera habían oído hablar con anterioridad de este tipo de empleos, al tiempo que apenas otro 20% de los estudiantes universitarios de ciencias informáticas está interesado en este tipo de empleos (porcentaje muy bajo si tenemos en cuenta la demanda de profesionales). Esta falta de vocación (y de conocimiento) puede suponer un serio riesgo para las empresas.

Independientemente de su rol dentro de la compañía, un empleado que no es consciente de las amenazas que pueblan la red o que no conoce las técnicas básicas de prevención, puede colocar en una posición muy comprometida a la empresa. Los más de 7.800 registros digitales afectados por ciberataques en 2017 solo en Estados Unidos resultan muy elocuentes al respecto. Por otro lado, y esto resulta todavía más grave, muchos profesionales informáticos tampoco cuentan con nociones avanzadas en materia de ciberseguridad. Y dado el déficit de talento en este campo, las empresas encuentran importantes dificultades para contratar a expertos.

¿Cómo pueden contribuir las empresas a cambiar tal estado de las cosas? En primer lugar, conviene poner en marcha un programa de sensibilización sobre ciberseguridad para el conjunto de la plantilla (nadie es ajeno a la amenaza de los hackers). Segundo, los profesionales que se encargan de tareas más estrechamente relacionadas con esta cuestión, han de recibir igualmente formación actualizada para responder a los propios cambios en la estrategia de los delincuentes. Para completar esta hoja de ruta, las compañías deberían dotarse de protocolos específicos que indiquen a los empleados cómo actuar en caso de ciberataque. Lógicamente, tampoco estaría de más que los especialistas en ciberseguridad de la empresa fueran presentados al resto de la plantilla.

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