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La imagen de un delincuente descolgándose por el techo de un museo para atravesar una maraña de láseres que protegen un bien especialmente valioso se ha repetido muchas veces en la gran pantalla. Curiosamente, en la mayoría de casos el ladrón conseguía su objetivo (salvo que la cinta fuera una comedia), lo que no dejaba en buen lugar el potencial de los láseres como elementos de seguridad. En realidad, esta tecnología puede tener múltiples implicaciones en materia de seguridad. Más de las que esperas.

Recientemente, los láseres han sido utilizados en distintos experimentos con coches autónomos. Al disparar un láser se están disparando millones de pulsos de luz por segundo, lo que se traduce en una velocidad considerablemente superior a la de cualquier otro sistema de detección de obstáculos. Los láseres, equipados en coche sin conductor, pueden servir para esquivar peatones, animales o cualquier otro obstáculo con el que pueda colisionar el vehículo. Es más, incluso se han realizado pruebas en las que los láseres no identifican directamente los obstáculos, sino que rebotan contra otra superficie y, gracias a ello, detectan otra presencia.

Pero la tecnología láser podría no quedarse solamente con la detección de los obstáculos, también podría identificarlos. Es uno de los aspectos que más deben perfeccionarse en los próximos meses y años pero los láseres podrían llegar a ofrecer información sobre el obstáculo en cuestión. En las pruebas realizadas, los fotones que regresaban a la base de datos permitieron una suerte de ‘escaneado’ de la figura contra la que habían chocado. Dicha imagen apareció en un monitor tras unos instantes de análisis de los datos. Lo llamativo del asunto es el breve periodo de tiempo que se requiere para completar dicha operación, bastando pocos segundos para tener delante la una imagen tridimensional del obstáculo.

Por supuesto, todavía queda mucho camino por delante hasta que estas posibilidades estén presentes en las carreteras de manera generalizada. Por ejemplo, los láseres se demuestran más efectivos durante la noche, cuando no hay luz externa que distorsione el regreso de los fotones. De igual modo, también hay que dar con la fórmula para que los láseres mantengan su eficacia sin recurrir a descargas de gran intensidad, que podrían afectar, incluso, a la vista del resto de conductores. Sea como sea, la utilización de láseres en robots está ya muy extendida. Resta conseguir explotar todo su potencial.