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La ciberseguridad ya no es una apuesta de futuro, es una realidad más en el día a día de las empresas. Por ello, no sorprende que, como sucede con cualquier otro parámetro de la gestión empresarial, su tratamiento varíe en función de las tendencias imperantes en cada momento. Seguidamente, te mostramos algunas de las tendencias más candentes en materia de ciberseguridad en los negocios.

 

Cambios legislativos

El sonado caso de Facebook y Cambridge Analytica ha llevado a muchos expertos a exigir cambios legislativos encaminados a elevar las sanciones y penas por la comisión de delitos contra la privacidad de los usuarios. Existe el convencimiento de que la legislación actual es muy laxa aunque la Unión Europea ha dado un paso de gigante al respecto mediante su nuevo Reglamento General de Protección de Datos.

 

Crece la preocupación corporativa

Los responsables de las empresas son plenamente conscientes de las amenazas digitales a que se enfrentan. Los ciberataques comprometen no solo el normal funcionamiento de las empresas sino, lo que puede ser incluso más grave, su reputación. Así, diferentes sondeos aprecian un repunte de la preocupación de los altos directivos por la ciberseguridad de sus compañías. Hay que matizar eso sí, que el crecimiento de la preocupación responde también a un mayor conocimiento de las amenazas digitales, cuestiones que solían dejarse en manos de los departamentos correspondientes.

 

Formación especializada y siempre actualizada

Cualquier estudiante puede confirmar la frustración que se siente cuando el conocimiento previa y duramente adquirido es insuficiente o ha quedado obsoleto. Exactamente lo mismo sucede con la competencia digital de los profesionales no especializados en ciberseguridad. Todos los eslabones de la cadena empresarial deben participar de la prevención contra ciberataques y por ello tienen que recibir la formación correspondiente. Y, dado que las amenazas son cambiantes, los conocimientos al respecto también deben actualizarse.

Las compañías están empezando a cambiar sus planes formativos de inspiración tradicional (con contenidos estancos y una gran carga teórica) por metodologías de enseñanza-aprendizaje más dinámicas. Con esto se consigue que el empleado no adquiera conocimientos concretos y con fecha de caducidad sino habilidades y competencias que podrá seguir utilizando en el futuro. El éxito de este tipo de modelos formativos dependerá de que, periódicamente, se proceda a su debida actualización. Por ello, algunos expertos hablan ya de aprendizaje en tiempo real.

No te quedes al margen de las últimas tendencias y protege tu empresa gracias a la información que encontrarás en este blog.