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Los servicios de geolocalización o localización en tiempo real se han convertido en una herramienta muy útil para el usuario y no solo cuando se encuentra de viaje. Tradicionalmente, este recurso se empleaba de manera casi exclusiva para situarse en algún lugar desconocido o para encontrar la mejor manera de completar un desplazamiento. En la actualidad, una buena porción de las páginas web y de las plataformas que utilizamos a diario se sirven de la localización en tiempo real para, según dicen, mejorar nuestra experiencia de usuario. Ahora bien, ¿realmente sabes quienes te tienen localizado?

Antes de continuar, te avanzamos que no es necesario que mires a tu alrededor buscando cámaras ocultas. Los datos sobre tu ubicación (tanto preferente como en tiempo real) forman parte del inmenso registro de tu proveedor de Internet. Es esta información la que permite que, por ejemplo, tu teléfono móvil te muestre siempre la temperatura de tu localidad o que recibas asistencia en carretera más rápidamente. Sin embargo, es posible que hayas percibido que algunos anuncios publicitarios están sospechosamente relacionados con tu lugar de residencia o trabajo. ¿Cómo lo saben?

En ocasiones, has sido tú mismo (aunque ya no lo recuerdes) quien ha autorizado a Google o a cualquier otra plataforma a mostrar anuncios sobre servicios y productos que puedes contratar o comprar en los alrededores. No obstante, muchos agregadores de datos han adquirido esta misma información por diferentes vías (no siempre lícitas) y la han suministrado a terceros. Recientemente, en EEUU se ha levantado una gran polémica tras conocerse que el agregador LocationSmart dejó al descubierto datos de millones de usuarios debido a una vulnerabilidad.

Entre otros datos sensibles, si un hacker hubiera accedido a la información de LocationSmart podría haber dado con la ubicación exacta de los usuarios de cuatro proveedores tan potentes como Verizon, AT&T, Sprint y T-Mobile. Por fortuna, el agregador reaccionó a tiempo y, al menos según la versión oficial, evitó cualquier uso indebido de la información. Claro que esto quedó en un segundo plano cuando los usuarios empezaron a preguntarse cómo era posible que LocationSmart tuviera sus datos si ellos no lo habían autorizado expresamente. Fue entonces cuando muchos tomaron conciencia de que los proveedores de Internet habían estado comerciando con esa información personal.

Esto no tiene por qué ser algo ilegal, dado que, insistimos, la mayoría de usuarios han autorizado a sus proveedores a operar con sus datos (en ocasiones, de manera indirecta, a través de las condiciones generales de prestación del servicio). El problema es que se trata de información que permite seguir los pasos de los usuarios, con riesgos potenciales tan graves como el acoso sexual, la extorsión o los allanamientos de morada cuando se sabe vacía. Ya va siendo hora de tomar conciencia sobre esta cuestión.

Ahórrate sorpresas indeseables con los consejos de seguridad en línea que encontrarás en el blog.