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Algunos analistas sostienen que el reconocimiento facial es una de las tecnologías que mayor desarrollo experimentarán en los próximos años. Sin lugar a dudas, el principal ámbito de uso de estos sistemas es la seguridad, razón por la cual algunos cuerpos policiales ya cuentan con ellos. No obstante, numerosas compañías digitales han lanzado funciones de reconocimiento facial en algunas de sus aplicaciones. La fiabilidad de estos servicios ha sido recientemente cuestionada tras los resultados de un curioso experimento. ¿Qué pasaría si imprimimos una cabeza en tres dimensiones?

Tan peculiar idea, planteada y ejecutada por un periodista de Forbes, permitió constatar que los sistemas de reconocimiento facial más populares no son tan seguros como cabría esperar. Este periodista imprimió una cabeza sin un rostro definido y trató de superar los controles de reconocimiento facial en cinco dispositivos móviles. Tuvo éxito en cuatro de ellos, que compartían una misma característica: los cuatro contaban con sistemas operativos Android. La única excepción fue el iPhone X, que detectó un error en este rostro artificial y no permitió el acceso (recordamos que los dispositivos de Apple se sirven del sistema operativo iOS).

Para muchos, los resultados de este experimento no han supuesto ninguna sorpresa. La tecnología de reconocimiento facial se encuentra todavía en una fase muy inicial de su desarrollo y llevará bastante tiempo que pueda ser comercializada con plenas garantías. De hecho, ni siquiera las instituciones públicas han podido implementar sistemas de este tipo con una precisión absoluta, razón por la cual suelen combinarse varios métodos de identificación. Algunos de los proyectos piloto para adoptar el reconocimiento facial en trabajos policiales han resultado un fiasco, desechando la posibilidad de poder utilizar este sistema con fluidez.

A las posibles disfunciones cabría añadir los riesgos derivados de un mal uso de la tecnología o de la acción de los hackers. Por ejemplo, hace algunos meses asistimos a una nueva polémica que afectaba a Facebook. Y es que, la red social había hecho uso del sistema de reconocimiento facial sin el consentimiento expreso de los usuarios, que descubrieron que Facebook les había “reconocido” en algunas fotografías. Más recientemente, durante uno de los multitudinarios conciertos de Taylor Swift, la seguridad del evento realizó controles sirviéndose de sistemas de reconocimiento facial, con el fin de dar con presuntos “acosadores”. ¿Es realmente un procedimiento válido?

La tecnología avanza a velocidad de vértigo y en este blog te daremos las claves más actualizadas para entenderla.