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Los ciberataques tienen casi siempre un propósito muy claro. Aunque algunos piratas aficionados pueden contentarse con molestar a otros usuarios sin mayores pretensiones, los hackers más peligrosos saben muy bien lo que buscan. Con todo, el reciente ataque sufrido por una empresa especializada en la atención de catástrofes naturales ha sorprendido a muchos. Hablamos de ONWASA (Onslow Water and Sewer Authority), firma que está detrás, por ejemplo, de diferentes programas para abastecer de agua potable a regiones afectadas por el paso de huracanes. ¿Qué motivaciones puede esconder esta acción?

El tipo de ataque fue, una vez más, la infección de los ordenadores de la compañía con ransomware. En un calco de lo visto otras muchas veces en los últimos años, los hackers solicitaron el pago de un rescate para liberar los dispositivos afectados. ONWASA se negó a cumplir las exigencias de los delincuentes e informó inmediatamente al FBI y a la Agencia de Seguridad Nacional, quienes ya han iniciado las investigaciones pertinentes. Por lo que respecta a la empresa afectada, ha comenzado a reconstruir sus bases de datos con la ayuda de proveedores informáticos.

La elección de una compañía con una actividad tan sensible no es, por supuesto, casual. Los piratas suponían que, dada la urgencia de los servicios que presta ONWASA, esta no se negaría satisfacer sus demandas. La valiente decisión de la empresa ha frustrado estos planes criminales pero, desgraciadamente, ha afectado a su capacidad operativa. Tan lamentable acción no es la primera que se registra en una empresa de estas características, puesto que los hackers rara vez encuentran frenos morales a su actividad. Es más, si se examina con detenimiento los ciberataques registrados en los últimos meses, un porcentaje muy alto no iba dirigido precisamente a grandes corporaciones.

Empresas como ONWASA, no digamos ya organizaciones sociales, son el blanco perfecto porque los delincuentes saben que carecen de sistemas de seguridad sofisticados y necesitan recuperar la normalidad cuanto antes. Así sucede también con los usuarios particulares y con las pequeñas empresas, ya que, cuando más humilde es la víctima, mayor necesidad tendrá de recuperar lo sustraído. Consecuentemente, estos colectivos deberían hacer un esfuerzo adicional para proteger sus conexiones e incorporar hábitos más aconsejables en materia de ciberseguridad. Al fin y al cabo, la vulnerabilidad no despierta la compasión entre los hackers.

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