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La amenaza global que supone la ciberdelincuencia no parece que pueda ser ya relativizada de ninguna manera. El número de ataques crece año a año, al igual que su alcance y sofisticación. Ni siquiera las entidades mejor gestionadas están a salvo de la actividad de los piratas informáticos o ‘hackers’. Una de las principales noticias que nos han dejado ya los Juegos Olímpicos de Invierno que se están celebrando ahora mismo en Pyeongchang (Corea del Sur), ha sido, precisamente, la ciberdelincuencia. Una amenaza en toda regla a la continuidad de la competición.

Los JJ. OO. son el mayor evento deportivo del mundo y, aunque su versión invernal no suscita el mismo interés que la que se celebra en verano, el volumen de ciberataques que han recibido los organizadores ha sorprendido a todos. Una investigación desarrollada por McAfee ha identificado numerosas infecciones menores y, sobre todo, tres grandes ataques. De hecho, la compañía de seguridad ‘online’ ha bautizado a los tres ciberataques como Operación GoldDragon. Estos ataques utilizaban tres técnicas diferentes de ‘spyware’, con objeto de tener acceso a información confidencial y, por ende, comprometedora.

La misma fuente indica que los ciberataques de mayor intensidad tenían 300 objetivos claramente fijados, aunque se teme que el número real de usuarios afectados podría haber sido mucho mayor. Por ejemplo, los ‘hackers’ habían organizado una campaña de envío masivo de correos electrónicos fraudulentos, haciéndose pasar por diferentes agencias e instituciones públicas surcoreanas. Si el usuario mordía el anzuelo, accedería a un documento en formato Word en el que debería introducir sus datos y acceder a un enlace malicioso. Y aunque McAfee dio la voz de alerta con celeridad, no se ha podido evitar que algunos usuarios fueran engañados.

Con todo, el principal temor de los organizadores es que los ‘hackers’ ya hayan logrado acceder a información secreta de los equipos participantes en los JJ. OO. Amén de poder revelar datos confidenciales de la preparación de los deportistas, también podría filtrarse información personal y posibles ‘secretos de equipo’. De hecho, algunos de estos piratas ya habrían atacado, con éxito, a la Asociación Mundial Antidopaje hace más de un año. Constatada la amenaza, queda pendiente resolver la gran pregunta: ¿quién está detrás? Los investigadores no tienen ninguna duda: ‘hackers’ rusos que responden a la sanción impuesta a Rusia por el dopaje de muchos de sus atletas en las últimas citas olímpicas.