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Las aplicaciones económicas o comerciales de las nuevas tecnologías son prácticamente innumerables. Prácticamente todos los sectores productivos han visto cómo su manera de funcionar ha ganado en eficiencia y eficacia gracias a algún innovador sistema o avance tecnológico. No obstante, tendemos a pensar que solo las industrias punteras pueden aprovechar al máximo las posibilidades de cualquier nuevo invento. Quizá baste un viaje a El Salvador para percatarse de lo equivocados que están quienes piensan así. No en vano, el pequeño país centroamericano está impulsando su agricultura con drones.

 

De hecho, algún que otro observador accidental se habrá sorprendido con la presencia de unas extrañas criaturas que sobrevuelan los densos bosques y la amplia superficie destinada a plantaciones agrícolas en El Salvador. Se trata de aeronaves no tripuladas que han sido diseñadas específicamente para participar activamente en diferentes trabajos en los campos de cultivo. Su principal cometido es rociar con insecticidas o pesticidas las plantaciones, trámite que cumplen con asombrosa rapidez y sin dejar ninguna parcela por cubrir. Desde Hylio, la firma que está detrás de esta tecnología, se asegura que los drones han fumigado campos que nunca antes habían recibido dicho tratamiento.

 

La geografía de El Salvador propicia que la labor de los agricultores sea particularmente dificultosa. Hablamos de un país repleto de exuberantes bosques y con una orografía escarpada y accidentada, complicando sobremanera el acceso a amplias zonas óptimas para el cultivo. Los tractores, por ejemplo, apenas pueden maniobrar con semejantes circunstancias. Los drones se elevan hasta unos seis metros de altura sobre los cultivos con un tanque de 20 litros de insecticida. Con esta carga, una sola aeronave puede dar cobertura a hasta 40 hectáreas.

 

El caso de El Salvador es uno de los más llamativos pero ni mucho menos constituye el único ejemplo internacional. En Sudáfrica, por ejemplo, los agricultores que han empezado a servirse de esta tecnología aseguran haber reducido en un 30% los costes de los pesticidas, gracias a la mayor eficiencia de los drones. En Filipinas, por su parte, se han iniciado proyectos piloto para testar las posibilidades de las aeronaves sobre una superficie total de más de 5.000 hectáreas. Y con mucha mayor discreción, hace pocos meses conocimos que en la India se estaban llevando a cabo experimentos similares.

 

Pocas voces cuestionan ya que los drones van a jugar un papel esencial también en el sector primario y que los países subdesarrollados podrían ser los más beneficiados por la introducción de estos dispositivos. Algunas empresas se han especializado en el desarrollo y la fabricación de este tipo de drones, como Ocealia, PrecisionHawk o Airinov. Además, recuperando el caso de El Salvador, Hylio asegura que el 100% de la mano de obra empleada en el proyecto sobre el terreno es local.

 

Los drones se están convirtiendo en la tecnología de moda. Mantente al día de su desarrollo a través de nuestro blog.