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La cascada de escándalos sobre ciberespionaje, filtración de datos y utilización ilícita de información personal en Internet, ha vuelto a poner sobre el tapete la vieja cuestión del anonimato en la red. En cierto modo, los internautas de hace una década y media deseaban pasar un tanto desapercibidos cuando navegaban, dinámica que cambió radicalmente con la emergencia de las redes sociales y el furor por compartirlo todo (absolutamente todo). Los últimos sucesos y la proliferación de riesgos cibernéticos han llevado a más de uno a reconsiderar (sabiamente) esta postura. Veamos cómo podemos mejorar nuestro anonimato en la red.

 

Cambia tu navegador “clásico”

Los navegadores más utilizados son también los que más nos exponen. Cuando afirmamos esto no nos referimos necesariamente a que los hackers nos tendrán más a tiro sino a que seremos perfectamente “visibles”. Existen navegadores alternativos que ocultan en mayor medida la actividad del usuario, si bien las opciones más convencionales disponen de herramientas para conseguir el mismo resultado (pero debes acudir al apartado de configuración y cambiarla tú mismo).

 

Adiós a las cookies

O, al menos, adiós a las cookies no autorizadas. Nuevamente, deberás acudir a la sección de configuración de tu navegador para bloquear las cookies de terceros. Cuestión distinta son las que tú mismo autorizas al iniciar la navegación en alguna página. Es un trámite que todos cerramos por la vía rápida pero si deseas pasar más desapercibido, no le des a “aceptar” sin más.

 

Conexión oculta o cifrada

Sin lugar a dudas, es la mejor solución para evitar que monitoricen nuestra actividad. La mayoría de antivirus incluyen la opción de ocultar tu IP (VPN) en la red aunque suele tratarse de un servicio adicional de pago. Puedes considerar aprovechar un periodo de prueba gratuito antes de decidirte a su contratación. Una alternativa a este procedimiento es modificar tú mismo el nombre con el que apareces cada vez que te conectas. Por defecto, esta denominación aporta información sobre ti (tu modelo de ordenador, por ejemplo), así que puedes despistar a los piratas informáticos menos versados introduciendo información confusa o errónea.

 

Navega solo en páginas “https”

Más que una pauta, es una norma básica de supervivencia en la red. El dominio “https” significa que estamos visitando una página, a priori, segura. No vayamos a pensar, en cualquier caso, que estamos completamente protegidos, puesto que algunos estudios apuntan a que más del 30% de los ciberataques se concentran en páginas de este tipo. No obstante, el dominio “https” implica que el sitio cumple las normas mínimas para operar en él.