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Distintos estudios publicados en los últimos meses coinciden que señalar que la ciberseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas. No hace tanto que este asunto únicamente inquietaba a las grandes corporaciones, las más expuestas a los hackers. La complacencia del resto de compañías ha pasado ya a mejor vida, en consonancia con el repunte de las amenazas en la red. Con todo, un informe publicado por la Frost & Sullivan Foundation en 2015 alertaba de la necesidad de crear hasta 1,5 millones de puestos de trabajo en el área de la ciberseguridad en cinco años.

La fuerte demanda de profesionales se ha encontrado con una curiosa realidad: no existen suficientes especialistas en la materia para cubrir todas las vacantes creadas. ¿Significa esto que las empresas no pueden protegerse frente a los hackers? No, sencillamente hay que entender que la contratación de más personal no es la única salida. La formación de los empleados que ya se encuentran en las compañías resulta esencial para paliar la falta de profesionales (o la carencia de recursos para contratarlos, como sucede en muchas pequeñas empresas).

El trabajo en grupo es una excelente manera de cubrir las necesidades de la empresa y, al mismo tiempo, favorecer un óptimo reciclaje formativo de los trabajadores. La lógica de los grupos es que estos comparten un mismo proyecto, con una serie de objetivos predefinidos. Uno de los integrantes del equipo es un experto en ciberseguridad o, como mínimo, cuenta con conocimientos avanzados. De este modo, el resto del equipo trabaja siguiendo las indicaciones de este especialista, cuya competencia puede extenderse al resto de profesionales. Por supuesto, el especialista tiene que observar la evolución del trabajo del grupo en lo concerniente a la ciberseguridad.

La dinámica de grupos de trabajo se completa, lógicamente, con una revisión de la política de contratación. Dado que ahora se opta por equipos cuyos integrantes se complementan entre ellos, carece de sentido reclutar a profesionales sin tomar en consideración las necesidades de los grupos. El cambio de paradigma en la contratación obliga a evaluar de manera más exhaustiva cada perfil profesional, tratando de localizar exactamente la pieza que mejor encaje en los proyectos activos. De esta manera, se disfrutará de una mayor continuidad en un apartado tan crucial como el de la ciberseguridad.

Descubre otras maneras de mejorar la ciberseguridad de tu empresa en las próximas publicaciones que encontrarás en el blog.