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Por desgracia, expresiones que no hace tanto solo manejaban los expertos informáticos, como ransomware o malware, han pasado a ser de dominio público. Y es que, el creciente número de ciberataques obliga a los usuarios de Internet a ser mucho más cautos con lo que se encuentran en la red. Sin embargo, una de las amenazas más graves para las finanzas internacionales dista de ser conocida por el gran público. Hablamos de Emotet, una técnica de hackeo específicamente dirigida a los bancos.

Emotet es un troyano bancario que actúa como un robot instalado en el interior de los ordenadores de las entidades financieras. Desde esta posición, el virus puede sustraer contraseñas o archivos, al tiempo que también puede acabar inutilizando el dispositivo infectado. La última gran institución en sufrir un ataque de estas características ha sido el Banco Consorcio de Chile, episodio que saltó a la luz pública hace escasas semanas y que estuvo a punto de suscitar un auténtico pánico financiero en el país andino. No en vano, los delincuentes fueron capaces de retirar 10 millones de dólares, de los cuales solo se han podido recuperar 2 millones hasta la fecha.

Esta acción no ha sido ni la primera ni la más grave que ha protagonizado Emotet. De hecho, el propio Banco de Chile sufrió un ataque de estas características el pasado mes de mayo. Las investigaciones policiales todavía no han podido confirmar la vinculación entre ambos ciberataques pero sí que se ha observado un patrón muy similar. Y es que, Emotet se sirve del correo electrónico para engañar a sus víctimas, habiéndolo con mucha más sutileza que otras técnicas. El Banco Consorcio sufrió la agresión a través de una supuesta solicitud de actualización del programa Word. Un empleado no fue capaz de identificar el fraude y descargó el troyano.

El blanco escogido por Emotet, la banca, es especialmente sensible para la economía mundial. Un fraude de grandes dimensiones en un banco puede afectar de manera directa a millones de personas, al tiempo que las dudas que se siembran sobre el conjunto del sector son también muy dañinas para la estabilidad financiera. Algunos antivirus han perfeccionado sus herramientas de detección para combatir este tipo de troyanos, si bien Emotet cambia periódicamente su código para burlar las actualizaciones de seguridad. La prudencia de los internautas es, una vez más, la mejor arma para esquivar esta amenaza.

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