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La economía colaborativa es una de las realidades con mayor trasfondo social de cuantas han llegado de la mano de las nuevas tecnologías. La posibilidad de optimizar al máximo servicios de todo tipo se traduce en la reducción de costes y en una mayor inmediatez, aspectos que resultan muy visibles en el ámbito del transporte privado. Uber es una de las compañías de esta naturaleza más conocidas en todo el mundo, recibiendo halagos y críticas casi a partes iguales. Para neutralizar los comentarios más negativos, la empresa norteamericana ha decidido reforzar considerablemente su ciberseguridad.

Uber ha cerrado la incorporación de varios expertos en seguridad informática, Ana Laura Magaloni y Eduardo Guerrero, para tratar de cubrir los huecos que podían observarse en cuanto a la protección de los datos de los usuarios. Al ser un servicio gestionado íntegramente desde el teléfono móvil y en permanente conexión a Internet, algunos usuarios habían mostrado su inquietud por la seguridad de la red. Y no solo en lo concerniente al tratamiento de la información personal, sino también en la administración de todo lo relacionado con este servicio de movilidad privada. Sería algo así como el temor a ponerse en manos de un total desconocido sin ninguna cobertura adicional.

La compañía tecnológica ha tomado buena nota y ha desarrollado un plan de actuación que contempla numerosos apartados. En primer lugar, se va a mejorar la protección de las cuentas de los usuarios de Uber, como sucedería con cualquier otro tipo de registro online. Aquí, la empresa no es ni más ni menos vulnerable que otras páginas web, por lo que se trata de un paso lógico y que no tiene por qué responder a una amenaza específica. Segundo, la plataforma tratará de perfeccionar sus mecanismos de autentificación de los datos personales tanto de los clientes como de los conductores, evitando posibles conductas ilícitas.

Una vez el usuario ha tomado asiento en el coche vinculado a Uber, la experiencia de viaje será mucho más satisfactoria si este se siente respaldado en todo momento por la compañía. La empresa ofrecerá un seguro de coche con mayores coberturas para los pasajeros, corrigiendo así uno de sus aspectos más cuestionados. Paralelamente, el viajero podrá disponer durante el viaje de un servicio de atención al cliente más sofisticado y preciso. Aunque no se vea en la obligación de utilizarlo, el usuario tendrá la tranquilidad de poder recurrir a una instancia superior si aprecia algún fallo en el servicio.

Para redondear una estrategia que aspira a cambiar notablemente la imagen de Uber, los viajeros apreciarán una mejora en los sistemas de seguridad pasiva de los coches. Al fin y al cabo, la ciberseguridad necesita complementarse con medidas físicas visibles. Otro proyecto que podría impulsarse en los próximos meses es la creación de una comunidad de usuarios con los mejores clientes, a fin de que estos puedan intercambiar información y sirvan como foro de atención de las dudas más frecuentes.